Respuesta
de Doña Carmela Carvajal
a la Carta del Comandante Miguel Grau
Valparaíso, 1° de
Agosto de 1879
Señor don Miguel Grau.
Distinguido Señor:
Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del
"Huáscar", en 2 de Junio del corriente año. En ella, con la hidalguía del
caballero antiguo, se digna usted a acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la
muerte de mi esposo, y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se
encontraron sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable, por
ser, o consagradas por su afecto, como los retratos de mi familia, o consagradas por su
martirio, como la espada que lleva su adorado nombre.
Al proferir la palabra martirio, no crea usted, señor, que sea mi
intento inculpar al jefe del "Huáscar" de la muerte de mi esposo.
Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe
que, arrostrando el furor de innobles pasiones, sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el
valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner
muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más
raro valor de desprenderse de un valioso trofeo, poniendo en mis manos una espada que ha
cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido rendida; un jefe
semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, a haberlo podido,
entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su
Patria como desastroso para mi corazón.
A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es
altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra,
presenciar el
grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en
esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua.
Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia
mi persona, y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me
ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y affma. S.S.
Carmela Carvajal de Prat.